jueves, 30 de abril de 2015

CATA A CIEGAS

       Los tres caballeros, por separado, habían llegado puntuales a la cita. Todo parecía preparado. En aquel sobrio salón tendría lugar la cata. Sobre la mesa, cuatro botellas de vino. Un tempranillo de Rioja, un cabernet sauvignon de Ribera del Duero, un verdejo de Rueda y un chardonnay de Somontano. También doce copas. Sentados alrededor, los tres nobles. De buena presencia, de distinto origen y de edades claramente diferenciadas. Mientras saboreaban los caldos comentaban las virtudes de cada variedad y sus preferencias. Después se desnudaron y quedaron en silencio. Entonces apareció ella con los ojos vendados. La cata iba a empezar.




(Relato "tuneado", como se ve en la imagen, para la V Microquedada Relatista. Se lo llevó Pablo Gonz).