sábado, 11 de abril de 2015

1937-1981

 En el camino apresurado, de la mano de mamá, sus ojos tratan de retener lo que observan. Luego, durante la larga espera y a la tenue luz del carburo, descarga su memoria en la pequeña libreta de tapas de hule, con su lápiz de punta de grafito. Relinchos de espanto, lamentos de una madre por su hijo inerte, el silencio de miembros desmembrados, el crepitar de llamas... Las vibraciones continuas alteraban pulso y simetrías. 

     No supo cómo ni dónde extravió el cuaderno. Volvió a ver sus dibujos muchos años después, todos juntos, cuando trajeron aquel enorme cuadro desde Nueva York.




(Relato finalista en el concurso Wonderland de Radio4).