lunes, 1 de diciembre de 2014

PRIMAVERA ÁRABE

     Souad solo cuenta dieciséis años pero ya tiene clara su orientación sexual, distinta a la de la mayoría de chicas. Como Aisha, su amiga de infancia. La atracción mutua, que habían experimentado desde la adolescencia, se ha convertido ahora en relación y compromiso que mantienen en secreto. Por las películas occidentales que ve en televisión y poemas o libros que llegan a sus manos, comprende que sus sentimientos no son tan extraños y alimenta la esperanza de que podrá llegar el día en que, en su propio entorno, se acepten con respeto y naturalidad. Pero ese momento aún no ha llegado. Ahora deben ocultar de cualquier mirada ajena, las manifestaciones de cariño o amor que se regalan.


     Hoy Masûd, su padre, la recibe con amplia sonrisa. Kamaria, la madre, la observa con reserva y prudencia, como si adivinara más allá de palabras y confidencias. Sin demora, él le pone al corriente; esta mañana ha concertado con Ibrahîm, el rico comerciante del bazar, su matrimonio con el mayor de sus hijos, al que Souad ni siquiera conoce. La aportación por las nupcias es generosa y el chico heredará la próspera tienda. La ceremonia se celebrará en la próxima primavera.

     Los ojos de Souad muestran la humedad de dos proyectos de lágrima a punto de desbordar. Masûd lo interpreta como señal de emoción y felicidad.