jueves, 27 de noviembre de 2014

CATA A CIEGAS


    Los tres caballeros, por separado, habían llegado puntuales a la cita. Todo parecía preparado. En aquel sobrio salón tendría lugar la cata. Sobre la mesa cuatro botellas de vino. Un tempranillo de Rioja, un cabernet sauvignon de Ribera del Duero, un verdejo de Rueda y un chardonnay de Somontano. También doce copas. Sentados alrededor, los tres caballeros. De buena presencia, de distintas etnias y de edades claramente diferenciadas. Mientras saboreaban los caldos comentaban las virtudes de cada variedad y sus preferencias. Después se desnudaron y quedaron en silencio. Entonces apareció ella con los ojos vendados. La cata iba a empezar.



(Relato seleccionado en el II Concurso microrrelatos erótico-románticos).