miércoles, 26 de marzo de 2014

¡CÓMO NO!

    Lisardo era un tipo avispado. Cuando, por la crisis, se quedó sin trabajo como instalador de paneles solares, decidió trabajar por cuenta propia. Lo hacía por las noches, desmontando lo que, hacía semanas o meses, había montado a la luz del día. Después otros lo llevaban a Marruecos donde decían que tenía buena venta.
La Interpol localizó en la afueras de Tánger los quinientos paneles desaparecidos de una finca de Córdoba. A Lisardo le cayeron tres años de cárcel.

    Mediante una compensación económica, el propietario andaluz y el marroquí, convinieron no mover los paneles. Desde prisión, Lisardo reclamó al primero los honorarios por la desinstalación a precio de hora nocturna y, ¡cómo no!, con el veintiuno por cien de IVA.





(Relato presentado al II Certamen CFE. Tema: Medio Ambiente).