miércoles, 2 de abril de 2014

... Y MATÓ AL PRISIONERO

    
¡POR FIN!   

   Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Todos sabían que había que hacerlo, pero ninguno se había atrevido hasta ahora. Él consiguió superar sus escrúpulos y lo hizo. Con ello se ganó el respeto y la admiración de los suyos. Hoy, por fin, la pepitoria llevaría pollo.



EL COLOR DEL CRISTAL

    Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Tras la detención, contrató un buen abogado y fue absuelto del crimen. El tribunal apreció las nueve oportunidades, nueve, que había dado a la familia de la víctima para salvarle. Tampoco consideró que hubiera sido un crimen completo, ya que a la víctima le faltaban las orejas y siete dedos. Además, estimó locura transitoria; el acusado había estado loco por cobrar el rescate.


(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena de la SER. Frase de inicio obligada: Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero).