miércoles, 9 de abril de 2014

BUEN TURNO


MAL TIEMPO

     Le deseé que tuviera un buen turno, le entregué las llaves y me despedí. La noche solía ser más animada. Entre la crisis y el mal tiempo sólo dos clientes se habían acercado esta tarde; eché cálculos y, una vez descontados gastos, había sacado limpios veinte euros. Bueno, algo tendrán hoy los niños en el plato para cenar. El casero, la farmacia y la compañía de gas que esperen, a ver si la semana que viene ... ¡Ay! serán tres euros menos que tengo que comprar gomas. Casi ningún cliente las trae.


EMPATÍAS

     Le deseé que tuviera un buen turno de guardia a la intemperie, aquella noche tan fría, y le entró un ataque de ira. No lo pude entender. Que no hubiera querido cambiarle el turno no era motivo, esta semana estaba con las prácticas de "aprender a decir no"; que no me gustara el fútbol tampoco, en realidad disfrutaba más haciendo una guardia que viendo un partido; que en media hora fuera a empezar la final de la Champions y su hermano fuera el delantero centro del equipo favorito ¿qué tenía que ver conmigo?.



(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena de la SER. Frase obligada de inicio: Le deseé que tuviera un buen turno).