miércoles, 23 de abril de 2014

ÉXODO

   
   Mientras la impía lluvia borraba la rayuela y el fatuo viento se llevaba las canicas olvidadas, el pueblo perdido ralentizaba su pálpito. En aquella casa, la de las ventanas abiertas y puchero en la lumbre, Edgardo coge la maleta después de abrazar a su anciana madre.



(Relato presentado al concurso Relatos en Cadena de la SER. Frase de inicio obligada: Mientras la impía lluvia borraba la rayuela).