martes, 25 de marzo de 2014

EMOCIÓN

     En esa tarde de otoño, Carmen lloró. Su habitual entereza se disolvió en dos proyectos de lágrima que humedecieron sus ojos y terminaron por desbordar. En su cauce por las mejillas se fueron diluyendo, también, los antiguos desprecios, las viejas humillaciones, las añejas ofensas y las continuas heridas.

   Su mirada acuosa trató de retener la imagen turbia de aquel cuerpo inerte.


(Relato seleccionado para publicación en el I Concurso de Microrrelatos Otoño-Invierno).