sábado, 28 de diciembre de 2013

SUEÑOS ROTOS (la respuesta)

         
    Nunca le ocultó a nadie, fuera real o imaginario, su sueño de llegar a volar. Tanto lo deseó que un día percibió, con alegría, que el vello le mutaba a plumas, que la nariz se endurecía y se curvaba hacia el suelo confundiéndose con la boca y que las manos se encogían y tomaban la forma de garra.

    Algo le debió de salir mal al santo de los milagros porque a las pocas semanas las piernas se habían transformado en ruedas.

  Con todo, lo que peor llevaba es que en el pueblo le llamaran  "el ave cicleta".



(Con mis disculpas por la inocentada).