viernes, 23 de octubre de 2015

PUDO SER PEOR




   Tuvo la mala suerte de que su anillo de compromiso quedó enganchado en un saliente de la fresadora que le rebanó de cuajo el dedo. Le llevaron corriendo, junto al miembro amputado, al hospital más cercano, pero el cirujano de guardia diagnosticó que, debido a la necrosis, resultaba imposible su reposición. Los compañeros llamaron entonces a la esposa para comunicarle la desgracia. Ella, muy preocupada, se interesó por el apéndice exacto que había perdido su marido. Al ser informada de que se trataba del dedo anular de la mano derecha, suspiró aliviada, al menos no era precisamente el más habilidoso.





(Relato finalista en el concurso de Wonderland, de Radio 4).