martes, 16 de junio de 2015

EN EL PUNTO DE MIRA

FRANCOTIRADOR

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. Con la gorra de plato, sus gafas oscuras y la banda cruzándole el pecho condecorado, resultaba un blanco fácil. Pero de nuevo me dio el ataque de hilaridad. El atentado se frustró porque no podía evitar pensar en los previsibles y redundantes titulares del día siguiente.



CUESTIÓN DE REFLEJOS


Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. Pero esta vez me sorprendió observar mi figura uniformada reflejada en la mirilla del suyo. Solo fue un instante.


OPCIÓN PERDIDA

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. En su rostro leía la duda, la preocupación y el nerviosismo mientras repasaba las posiciones propias y del enemigo. Él no lo sabía, pero le estaba dando una oportunidad de seguir viviendo si, finalmente, no ordenaba el ataque. Cuando, empuñando su arma, saltó de la trinchera iniciando el avance, mi proyectil le perforó la cabeza. Un borbotón rojo empañó su flamante uniforme de campaña. Idéntico al mío.


CUENTAS PENDIENTES

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. Era la hora acordada y, dados los antecedentes, ya había cobrado el trabajo, íntegro, por adelantado. Desde la azotea veía al objetivo, con su maletín de mano, esperando inmóvil en la esquina, a la puerta de la casa de mi cliente. Todo según lo previsto. Un único disparo fue suficiente. La absurda chistera rodó por la acera y los picos de su grotesco frac quedaron extendidos en el suelo. Desde la altura asemejaba la imagen de un cuervo estampado contra el asfalto.



HAZAÑAS BÉLICAS

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. El general japonés no dejaba de moverse a un lado y a otro y no resultaba fácil mantenerlo en el punto de mira. Mientras, los sonidos de explosiones, sirenas, disparos y alarmas parecían pugnar por romper mi concentración. Había mucho en juego y el acierto significaba la victoria. No habría otra oportunidad. Respiré profundo y apreté con suavidad el gatillo. Le alcancé en la frente y cayó abatido desapareciendo del escenario. Le regalé el peluche a Vicky y sentí que las probabilidades de nuestro primer beso, en el primer día de feria, habían aumentado significativamente.



CONSEJO DE FAMILIA

Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle. Era mi punto de mira, el que prevaleció, sobre el problema de la nueva relación de Fiorella.




(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Volví a enfocar su figura uniformada en la mirilla del rifle).