miércoles, 6 de agosto de 2014

TRATO O MUERTE

     Era el único hombre blanco que había vuelto vivo después de internarse en terreno Arapajóe. Y lo hizo muchas veces. Logan O'Hara se ganó la confianza de la tribu india y comerciaba con ellos en la temporada de verano, cuando bajaban a las Grandes Llanuras. Les cambiaba whisky y bisutería de colores por pieles de bisonte y potros.


     Pero la última vez todo se torció. Las pinturas en el rostro de Harvir -guerrero de Dios-, el jefe de la tribu, no disimularon su gesto de enfado. Logan no tardó en descubrir el porqué. El whisky de las barricas de la última entrega, no resultó como el de las anteriores. Los guerreros arapajóes pasaron varios días fuera de su cuerpo después de tomarlo. La vista se les nubló y hasta las flechas de los mejores cazadores desviaban su camino sin acertar la pieza. La vida en los tipis no fue mejor, las mujeres se quejaron de lo inútiles que se habían vuelto sus hombres, y de que los collares de colores habían perdido el brillo.

    O'Hara, hábil negociador, y temiendo por su vida, ofreció a Harvir cualquier cosa que quisiera con tal de olvidar el agravio. Y por poco lo consigue. El jefe indio, a cambio de no cortarle la cabeza, le pidió aquel ojo de reflejos, ante el que le había visto afeitarse y la pulsera de esparto entrelazado que llevaba en su muñeca.

     No hubo trato. La pulsera era el amuleto de la suerte de O'Hara.





(Relato presentado al Concurso microSeñales de Humo y publicado en el blog microSeñales de Humo)