domingo, 17 de agosto de 2014

NOCHES DE RONDA

    Esa noche, como tantas otras, Ireneo Ripalda había soñado que podría volar. Pero esta vez, al amanecer, cuando la luna llena todavía destacaba sobre un cielo limpio, abrió la ventana y, sin tan siquiera quitarse su pijama de rayas y sus zapatillas de fieltro, se encaramó al alféizar y revoloteó hasta la rama de un castaño. Con el siguiente vuelo alcanzó un parque en el que se alimentó de semillas y de insectos. En el estanque sorbió un poco de agua.

     Hacia el mediodía aparecieron los hombres de blanco con el batín de mangas de gigante que pretendían probarle. Estuvieron toda la tarde persiguiéndole por azoteas, cornisas y farolas en las que a reposar se posaba Ireneo Ripalda. Y por ahí siguen.

      En otra noche de plenilunio, el Genio Cazasueños emprende una nueva ronda.



(Relato presentado al concurso de la web Esta Noche Te Cuento del mes de Agosto. Tema: Bajo la luna llena).