viernes, 4 de marzo de 2016

EL IMPOSTOR


     Como cada luna llena, tras los pasos que llegan por el sombrío corredor, la cerradura parece hacer un guiño antes de que el sonido seco y metálico de los siete giros de su mecanismo tosco, preceda al gruñido ronco de unos goznes mal engrasados. La tenue brisa de luz exterior permite entrever en la mazmorra, unido al muro con gruesas argollas de acero en muñecas, tobillos y cuello, el famélico cuerpo del reo. Preguntado de nuevo, vuelve a persistir en su identidad. Pero inútilmente porque, después de un lustro allí, está claro que no se trata de El Gran Houdini.



(Relato finalista en el concurso Wonderland, de Radio 4).