martes, 15 de marzo de 2016

DEL LEGADO MALVADO DE ARANTZA



A Arantza Portabales, meiga de las letras.
Pero solo de las buenas.


PLAGIO EN ReC

   «Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase «lavavajillas», «espumadera» o «colesterol»». Esta frase imposible me convenció de la inutilidad del esfuerzo. Así que decidí dedicar la semana a leer a los místicos y elegí a la santa de Ávila. En su obra descubrí la oscuridad de la noche, que es la vida, y la luminosidad del día, la muerte; el lavavajillas como sinónimo de purgatorio purificador de almas, la espumadera como palabra de Dios que libera los cuerpos del abrasivo aceite infernal y el colesterol como la sustancia que envenena los cuerpos al caer en la tentación de la gula. Todo un clásico resumido por una gallega en una puñetera frase.



DIME QUÉ SUEÑAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

   Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase «lavavajillas», «espumadera» o «colesterol», harta ya de más de dos meses escuchando todas las noches, entre espasmos y convulsiones, «consenso», «tripartito» o «y tú más». Y a ver si de una puñetera vez consigue el acuerdo.



REMORDIMIENTOS NOCTURNOS

   Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase «lavavajillas», «espumadera» o «colesterol». O cualquier otra cosa, qué más da, lo importante es que, cuando despierte, no haya perdido la voz y pueda andar erguido. Que el conjuro que le dediqué, por llamarme bruja, esta vez no haya funcionado.



(Propuestas al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase «lavavajillas», «espumadera» o «colesterol», frase final del relato de Arantza Portabales, que resultó ganador la semana anterior).