sábado, 9 de mayo de 2015

PATALETAS

     La pequeña Lenita llevaba más de siete horas de llantos y pataleos por la muerte de su perrita. Su padre, taxidermista, trataba de consolarla por todos los medios, con arrullos, con promesas, con carantoñas, con..., pero no había manera. Aquello parecía no tener visos de acabar porque tan grande era la pena por la mascota como incontenibles sus efectos. Con buen criterio decidió disecarla, y en menos de cuarenta y cinco minutos la calma volvió al hogar. A la mascota la enterró en el jardín. Lenita está, desde entonces, en el armario del taller, entre los encargos pendientes de entrega.



(Relato finalista en el concurso del programa Wonderland, de Radio 4).