jueves, 8 de enero de 2015

PORQUÉS Y PUÑETAZOS (II)

EL ÚLTIMO

Sin saber por qué, le di un puñetazo. Sorprendentemente, él, mi esposa y todos los demás, sí parecían conocer el motivo.



SIN PORQUÉS

Sin saber por qué, le di un puñetazo en la boca, un rodillazo en el estómago y un patadón en el pecho. Allí quedó, hecho una piltrafa, saliéndole el relleno por las costuras. Luego, en la oficina, sería el jefe el que no sabría el porqué de mi sardónica sonrisa.



NO, NO Y NO

—Sin saber por qué, le di un puñetazo. No, señor juez, no le buscaba, no le estaba esperando y no sabía que se trataba del Ministro de Hacienda.





(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena de la SER. Frase de inicio obligada: Sin saber por qué, le di un puñetazo).