domingo, 17 de enero de 2016

EMPRESA FAMILIAR

 
   En el submundo de los roedores la vida no era nada fácil. Además de estar siempre pendientes de eludir los raticidas, las ratoneras o las semillas envenenadas, cuando no a los felinos tocapelotas, había que buscarse el sustento a diario. Y cada familia lo hacía como podía; la mayoría asentándose en casas abandonadas o graneros, otras pululando por contenedores o vertederos sin conocimiento cierto del menú que tomarían cada día. No, no era fácil. Sin embargo a los Pérez no les iba mal. Desde hacía varias generaciones su negocio de dientes infantiles, sin riesgo ni incertidumbres, no sabía de crisis.



(Relato finalista en el concurso Wonderland, de Radio 4).