Ngolé, el delantero centro, entendía que la presión por todo el campo que pedía el míster no iba con él. Él había llegado como estrella goleadora y correr para recuperar el balón correspondía a los gregarios.
Además, su titularidad no peligraba porque era novio de la hija del presidente.
El entrenador, a quien se conocía como «el sabio de Orcasitas» – no se sabe bien por qué, ya que era de Vicálvaro– le trasladó el problema al propietario del club quien no dudó en recurrir a su autoridad paterna.
Dos semanas sin sexo –presión baja– bastaron a Ngolé para convencerse de las ventajas de la presion alta.
(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 200 palabras. Palabras obligadas: entrenador, presión y delantero).

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