domingo, 1 de septiembre de 2019

CUM LAUDE

He pasado mala noche y me siento indispuesto, así que acudo a primera hora al Centro de Salud que se encuentra a dos calles. El servicio de visitas sin cita se encuentra abarrotado. Tengo la suerte de que me atiende un médico joven, muy simpático y atento. Después de auscultarme la frente, tomarme el pulso en el lóbulo de la oreja y la tensión en el tobillo, me dice que tengo pleura en el cerebro, colesterol en el corazón derecho y algo de arritmia en el pulmón inferior, pero que, afortunadamente, no está afectado ningún órgano vital. Me prescribe sal de frutas y me invita a que pase por su consulta particular que abrirá pronto, cuando consiga aprobar la Anatomía y la Patología.



(Segundo Premio en el I Concurso de Microrrelatos Médicos AMIR).

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