martes, 13 de mayo de 2014

LLUVIAS DE FUEGO

DEBUT
   La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad, sumió al joven meteorólogo de la capital, en su segundo día de trabajo, en un incontenible y candente sollozo.



SODOMA, GOMORRA Y ...

     La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad ya había sido anunciada días antes por predicadores de distintos credos y dogmas. Era el justo e inevitable castigo a tan reiterada soberbia. Optar de nuevo a la candidatura olímpica constituía un pecado sin perdón.

IMPASIBLE EL ADEMÁN

     La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad fue el primer aviso de lo que vendría después, un estruendoso temblor de tierra que abrió fallas por doquier tragándose vidas, estructuras y proyectos. Más tarde vino lo de las plagas de langostas, ranas y moscardones, y luego lo del llanto y crujir de dientes.


        Bueno, pues ni aún así abandonaron sus escaños.


(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena de la SER. Frase de inicio obligada: La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad).