miércoles, 22 de enero de 2014

RARA AVIS

  Salvo que era un ave nocturna y que habitaba los frondosos bosques nevados de Europa Central, no se sabía mucho de ella.


  Sólo se disponía de una grabación de sonido. En ella se podía apreciar un canto, entre silbido y gorjeo, que los expertos interpretaban como la llamada de cortejo de la hembra en época de celo. Rodrigo acudió a sesiones de foniatría, hasta que logró reproducirlo de forma casi idéntica.

  Preparó con minuciosidad el viaje, engrasó la carabina de repetición con visor telescópico nocturno y preparó ropa de camuflaje.
       
     Después de dos noches baldías, a la tercera, sus labios perfilados se contraen de nuevo para emitir el silbido reverberante tantas veces ensayado. Agudiza el oído en espera de similar respuesta, pero nada oye.

      Después de tanto esfuerzo e ilusión sería una lástima que tuviera que volver de vacío, piensa Rodrigo. Repite el silbo pasados unos segundos.

      Cuatro meses tardaron en curar las graves heridas de garra en la espalda y los picotazos en el cuello producidos por el ataque de una feroz rapaz en celo de la que no se sabía mucho, salvo que era un ave nocturna y que habitaba los frondosos bosques nevados de Europa Central.



(Relato presentado al Certamen de Esta Noche Te Cuento de Enero 2014. Tema: Tras su rastro por la nieve).