miércoles, 18 de septiembre de 2013

INSOMNIO

   
   
      Había salido del turno de noche y previó dormir toda la mañana. Vivía en una planta baja, en la calle que desembocaba a la plaza principal del pueblo. El ruido del tráfico y el bullicio de los transeúntes en día de mercado le impedían coger el sueño. Harto de dar vueltas en la cama decidió ponerse a contar ovejas. Las veía una a una entrar por la ventana y correr a juntarse con el resto en el fondo del dormitorio. 

      Se detuvo cuando iba por 1.297. El pestilente olor y el coro de balidos no le dejaban dormir.