jueves, 13 de octubre de 2016

DOMINGOS AMARGOS

CAMBIOS
Poco antes de que los domingos fueran amargos salíamos de excursión todos los fines de semana. Las cuatro parejas. Nunca faltaba nadie. Con nuestros cascos, nuestras risas, nuestras chupas de cuero, nuestras banderas confederales, nuestros pañuelos piratas, nuestros cánticos… Después de aquel día ya nada fue igual. Ahora Jessi no está y ya solo Ricky sigue sobre dos ruedas… paralelas.

NOSTALGIA
Poco antes de que los domingos fueran amargos era muy distinto. Había ilusión, alegría, entusiasmo, goce, éxtasis… Todo acabó cuando Messi decidió colgar las botas.


PENITENCIA
Poco antes de que los domingos fueran amargos llevaba una vida rutinaria. Maitines, las clases de la mañana, el rosario de las tardes, alguna extremaunción, la catequesis y las oraciones de la noche. Aquel chavalito rubio empezó a cambiarlo todo.


PRÓXIMO MILENIO

Poco antes de que los domingos fueran amargos, ásperos, fríos y tristes, los recuerdo dulces, suaves, cálidos y alegres. Los niños volaban cometas, se podía oír música, se veían estrellas, en los mares había peces y en los campos mariposas. Lo único que sigue igual es la vieja discusión: el cambio climático. Sin datos, porque todos los medidores atmosféricos reventaron hace tiempo.




(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Poco antes de que los domingos fueran amargos).