martes, 9 de agosto de 2016

HACE ALGUNOS VERANOS

    Por burlar el aburrimiento de aquella calurosa tarde de agosto, la pandilla aceptó la propuesta de Piraña y provistos de redes, cazamariposas, bicheros y otros artilugios emprendieron la búsqueda y caza de imaginarios y diminutos monstruos que se ocultaban en cualquier recóndito lugar. Al llegar la noche ya tenían más de cien distintos. Satoru Iwata, el niño japonés que llegó al pueblo ese verano por primera vez, no participó del juego. Pero tomó nota de todo.





(Relato presentado al concurso Relatos en Serie, de la cadena SER. Tema: serie Verano Azul).