viernes, 4 de diciembre de 2015

TRABAJOS SUCIOS

—El Padrino llega esta noche —dice Salvatore–, para entonces Charlie tiene que estar liquidado y alguien tiene que hacerlo.

   Todos dirigen su mirada a Rocco. Tiene bien ganado prestigio por su precisión y pulcritud en este tipo de trabajos.

—¡Porca faena! —masculla con resignación y desgana sintiéndose elegido—, pero lo haré a mi manera.

   Una nube de alivio ahoga cualquier mueca de objeción. De inmediato, toma el maletín de las armas blancas, lo abre y repasa su contenido. Se decide por un puñal de mango de resina y veinte centímetros de hoja. Lo introduce por la bocamanga derecha, pegado al antebrazo que baja para comprobar que la gravedad desliza suavemente la empuñadura hasta su mano.

   Sin más dilación, se dirige al lugar de cautiverio de Charlie. Entra con ademanes suaves y serenos para ganar su confianza. Le da conversación, le ofrece algo de comer y tabaco, aunque sabe que no fuma. Cuando considera llegado el momento, toma la faca y se abalanza sobre su cuello.

   Cuando el Padrino llega, Charlie, rosado, en el horno, con una manzana en la boca y rodeado de patatas, brócoli y una salsa de champiñones, está casi a punto.


(Relato presentado al concurso Esta Noche Te Cuento. Tema: My way, de Frank Sinatra).