miércoles, 30 de octubre de 2013

ECHAR A VOLAR

   Su decisión empezó a comentarse rápidamente por el comedor.

    -Déjala que sea pájaro, otras lo fueron antes, dijo la de pelo canoso de edad indescifrable.

    -Sí, pero ya sabes cómo acabaron, contestó la del tatuaje en el cuello.

    -Bueno, cuando no quedan otros caminos no es mala opción echar a volar, comentó la sudamericana.


    Por la tarde ella se encaramó a la azotea trepando por una cañería de desagüe. Abajo, en el patio, las reclusas, alborozadas, le gritaban "pío pío, pío pío". Ella no oía nada, su mirada ausente pareció fijarse en un punto del horizonte.

    Entonces abrió las alas.