miércoles, 16 de octubre de 2013

DEMASIADO LÍO

    Cabizbajo y resignado tomó don Óscar, el ebanista, el empinado camino de vuelta al cementerio. Siempre fue muy comprensivo y su mayor virtud era que sabía escuchar a todo el mundo y empatizaba fácilmente con cualquiera.

      Entendió las razones de su esposa, ya se había comprado ropa de luto y toda la de él la había llevado a la parroquia. Atendió a las de su  hija Tere, que se había quedado el coche después de haber vendido el propio. Comprendió a su cuñado Ernesto, la funeraria no devolvería los gastos del sepelio. Se hizo cargo del caso de su primo Luís, le habían dado su puesto de trabajo en la carpintería.


     - Lo mejor será dejar las cosas como están -pensó don Óscar volviendo a su sepulcro-, ninguna resurrección puede justificar tanta contrariedad.


(Relato seleccionado en el Certamen  Esta Noche Te Cuento de Octubre. Tema: Cita con la muerte. Finalista 2013).