martes, 13 de agosto de 2013

OBEDIENCIA DEBIDA

 
   Conseguimos escabullirnos del grupo, y ya empezábamos a disfrutar de la deliciosa tarde de campo que habíamos planeado, cuando aquella voz conocida nos sorprendió y desconcertó.

- ¡Vosotras, a la cola con todas las demás!, nos ordenó con ese inequívoco tono de lo que no admite la menor resistencia.

   Ni mi hermana ni yo podíamos entenderlo; donde estábamos no había nadie, las vistas eran fantásticas y el espacio holgado y tranquilo. Por contra, atrás, el olor era apestoso, había que pugnar constantemente por ganar la posición a la espera de la merienda y, lo peor, teníamos que estar atentas a esquivar un ramalazo de procedencia imprevisible que, cada poco, amenazaba con derribarnos.

cleardot
   En fin, no quedaba más opción que obedecer a mamá y, resignadas, emprendimos  el vuelo hacia el trasero de la indolente vaca.




(Relato presentado al certamen de Esta Noche Te Cuento. Tema: Insectos).