Conseguimos
escabullirnos del grupo, y ya empezábamos a disfrutar de la deliciosa tarde de
campo que habíamos planeado, cuando aquella voz conocida nos sorprendió y
desconcertó.
- ¡Vosotras,
a la cola con todas las demás!, nos ordenó
con ese inequívoco tono de lo que no admite la menor resistencia.
Ni mi hermana ni yo podíamos entenderlo; donde estábamos no había nadie, las vistas eran fantásticas y el espacio holgado y tranquilo. Por contra, atrás, el olor era apestoso, había que pugnar constantemente por ganar la posición a la espera de la merienda y, lo peor, teníamos que estar atentas a esquivar un ramalazo de procedencia imprevisible que, cada poco, amenazaba con derribarnos.

En fin, no quedaba más opción que obedecer a mamá y, resignadas, emprendimos el vuelo hacia el trasero de la indolente vaca.
(Relato presentado al certamen de Esta Noche Te Cuento. Tema: Insectos).
Al final lo has conseguido. He tenido que abrir un gmail para enviar un comentario. Enhorabuena por el blog y los micro.
ResponderEliminarSalut Rafa G
Aún no se sabe de nada que no hayas conseguido por falta de constancia. Bienvenido a éste, tu blog.
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