miércoles, 23 de diciembre de 2020

UNA HISTORIA DE MODERNIDAD

La falta de vocaciones y su espíritu innovador han animado a don Antonio Cañizares, Arzobispo de Valencia y Cardenal, por la gracia –¡menuda gracia!– de Benedicto XVI, a sustituir los antiguos confesionarios de madera por modernos reclinatorios de metacrilato modelo Absolvimatic. Al presionar las rodillas sobre la base acolchada, se enciende una discreta pantalla ante el reposabrazos. Tras introducir la contraseña, «avemariapurisima, en minúsculas sin espacios y sin tildes, el menú solicita número de Mandamiento infringido y grado de intensidad –tres opciones: bajo, medio y alto–, pudiendo añadir pecados hasta un máximo de diez. Al terminar, y pulsando «Enter», por el dispensador lateral de boletas se expende impresa la penitencia y las admoniciones a que hubiere lugar. En la pantalla, leds centelleantes configuran la señal de la cruz sobre la leyenda «Ego te absolvo». A continuación, fundido en negro y carrusel sin fin con el literal «Ceda el reclinatorio a otro pecador». Al incorporarse el redimido, la pantalla se apaga. Su Eminencia Reverendísima ha encargado ya tres mil unidades para abastecer a todas las iglesias de la Comunidad.



(Relato presentado con el equipo Otras Tierras al concurso LEMCA del blog Esta Noche Te Cuento. Jornada 14).

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