El agente le señala la fila de menores acompañados. La de los que llegan con ángel de la guarda.
CADA MOCHUELO A SU OLIVO
El agente le señala la fila de menores. A ella se encamina, arropado con la manta roja que le han dado y con una botella de agua en la mano; se sitúa el último de la cola mientras observa que los que le preceden, como él, van solos y presentan el mismo aspecto escuálido y de extenuación. Más allá, envuelto en una maraña de flashes, voces, empujones y carreras, aparece un rostro conocido al que dirigen a la sala vips. Se trata de su paisano, el flamante balón de oro camerunés.
DULCE COMPAÑÍA
El agente le señala la fila de menores no acompañados. El chaval, molesto, le informa de que nunca ha sido abandonado por su ángel de la guarda.
(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: El agente le señala la fila de menores).






















