martes, 13 de enero de 2026

DE MORDISCOS


ENTRE CANÍBALES
Comenzó a morderme, como si me reconociera. Ahí terminé la búsqueda de mi hermano gemelo.


EL TAMAÑO SÍ IMPORTA
Comenzó a morderme, como si me reconociera. Eran mordisquitos suaves y cariñosos. Primero en el lóbulo de la oreja, luego en el cuello. Fue bajando a los pezones mientras yo me dejaba hacer. Se detuvo unos segundos a lamerme el ombligo, y cuando descendió un poco más descubrió, era inevitable, la única diferencia, discreta pero notable, con mi hermano gemelo.


AMOR INSECTÍVORO
Comenzó a morderme, como si me reconociera, aunque acabábamos de conocernos y copular. Sospecho que para ella, a pesar de su pose orante, no era la primera vez.




(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Comenzó a morderme, como si me reconociera).

No hay comentarios:

Publicar un comentario