jueves, 1 de octubre de 2020

MAL DESPERTAR


Al día siguiente de completar su obra –vamos a suponer que era domingo–, descansó. Ya en la jornada anterior había creado a su imagen y semejanza al hombre, después de que el viernes lo hubiera hecho con los seres que vivirían en el agua, los que correrían, brincarían y se arrastrarían por el suelo y los que se moverían por los aires. Un día antes se había ocupado de inventar las estrellas y los cuerpos celestes, y con ellos el contador de tiempo, mientras que el miércoles estuvo dedicado a agrupar mares y océanos y dar forma a continentes, penínsulas e islas, veinticuatro horas más tarde de que hubiera engendrado el cielo separándolo de la tierra. El lunes había empezado todo. Ese día acometió lo más delicado y necesario, hacer la luz y apartarla de las tinieblas para poner algo de claridad a la tarea. Por la mañana, bien temprano, ya se había despertado con una idea fija: «Esta semana la voy a liar parda».




(Relato presentado al concurso del blog Esta Noche Te Cuento. Tema: Luz).

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