Y todavía seguían pidiendo más y más. Que si otro pescado a la plancha, que si más cordero lechal, que si que no falte el vino... Si no hubiera pecado de euforia e imprudencia al decir que yo invitaba, después no habría estado preocupado por si no me llegaba con las treinta monedas.
AFORTUNADOS INSACIABLES
Y todavía seguían pidiendo más y más. El Genio, algo molesto, tuvo que recordarles los límites.
(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Y todavía seguían pidiendo más).

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