lunes, 27 de julio de 2026

FIESTAS DE VERANO

 


Alguien se había llevado el balón y peligraba la disputa de la final comarcal del Campeonato de Verano. El Pedáneo, como máxima autoridad y siempre dispuesto a resolver los problemas de la aldea, recordó que Vinicius junior veraneaba cerca y, posiblemente, les podría prestar una pelota, así que, acompañado del cabo Romerales, fue a visitarlo con la petición. El futbolista brasilero, solícito y aliviado, les regaló el único esférico que conservaba. La final se disputó con su flamante balón de playa.




(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 200 palabras. Tema: balón).

viernes, 24 de julio de 2026

DESENREDO


Ni siquiera un «me gusta» a su penúltimo post. En el último, dirigido al señor Juez, explicaba su decisión.



(Relato presentado al concurso del blog Esta Noche Te Cuento. Tema: Pertenencias).



lunes, 20 de julio de 2026

CAMBIO DE PRESIÓN






Ngolé, el delantero centro, entendía que la presión por todo el campo que pedía el míster no iba con él. Él había llegado como estrella goleadora y correr para recuperar el balón correspondía a los gregarios.

Además, su titularidad no peligraba porque era novio de la hija del presidente.

El entrenador, a quien se conocía como «el sabio de Orcasitas» – no se sabe bien por qué, ya que era de Vicálvaro– le trasladó el problema al propietario del club quien no dudó en recurrir a su autoridad paterna.

Dos semanas sin sexo –presión baja– bastaron a Ngolé para convencerse de las ventajas de la presion alta.




(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 200 palabras. Palabras obligadas: entrenador, presión y delantero).

viernes, 17 de julio de 2026

PUNTILLOSO

 


Ireneo Ripalda era el árbitro más tarjetero del campeonato, con una media de 12 amarillas y 3 rojas por partido. En aquel partido, bien aleccionados por sus entrenadores, los jugadores salieron dispuestos a evitar cualquier roce que provocara la acción sancionadora del colegiado. El partido pareció convertirse en una representación de Giselle sin música. No faltaron pliés, fouettes y arabesques en los movimientos de los jugadores. En el minuto 90, un delantero se adentró en el área de puntillas, temiendo pisar a alguien. Enseguida Ireneo apreció un cuerpo insuficientemente erguido, caderas descentradas y mirada baja. La tarjeta roja resultó inevitable.




(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 100 palabras. Tema: tarjetas).

lunes, 13 de julio de 2026

SEVERINA YA TIENE SOBRENOMBRE

 


Decían que era rarita por elegir el fútbol en vez de la gimnasia rítmica, y bicho raro por optar por el silbato en lugar de por el balón.

En su brillante y ascendente carrera, a Severina siempre la acompañó en los medios la polémica sobre si se la debería llamar árbitro o árbitra, término este que aún no había admitido la RAE. Aunque siempre llevaba cola, algunos la llamaban trencilla.

Tuvo que ser en la final de aquel mundial, en que una mano del delantero en el área contraria la castigó Severina señalando penalti cuando todos coincidieron en llamarla arbitraria.



(Propuesta de El Mundial también se escribe. Inspiración en la imagen de una árbitra, máximo 100 palabras. Frase de inicio: Decían que era rarita).

viernes, 10 de julio de 2026

POETA EN CIERNES



Agapito Milindres asistía por primera vez a un partido de fútbol. La selección se jugaba la clasificación.

En un momento determinado, el aficionado del asiento contiguo, barítono profesional, prorrumpió en un «¡Espaaaaaaaaaaaaaaaaañá!», que fue respondido por toda la grada: «¡Bien!». Tras dos repeticiones, el cántico terminó en un «¡Bien, bien bien!, ¡A la bi, a la ba, a la bimbobá! ¡España, España ganará!». Agapito, prendado por lo que acababa de escuchar, sacó su bloc de notas y pidió al vecino repetir el cántico. Esas rimas irían de perlas a la Epopeya que estaba componiendo.




(Propuesta de El Mundial también se escribe. Tema: Aficiones. Máximo: 100 palabras. Frase obligada: A la bimbobá).

lunes, 6 de julio de 2026

LAS RAZONES DE UNA DERROTA IMPREVISTA

 


El bar estaba vacío y la tele apagada. El partido había terminado hacía una hora y la derrota incomprensible de nuestro equipo dejó sin ganas de tertulia ni más copas a la habitualmente bulliciosa parroquia. Solo Ahmed, el camarero de un país subsahariano que nadie recordaba, recogía mesas y adecentaba el local con media sonrisa, mientras escuchaba una alegre música folclórica de su tierra. Musa, una gata siamesa que formaba parte de los enseres del pub, seguía curiosa los movimientos de Ahmed, que calzaba unas viejas y descascarilladas botas de fútbol que seguro habían conocido mejores tiempos. Eran su amuleto de la suerte, el que nunca le había fallado. Esta noche tampoco.




(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 250 palabras. Inicio: «El bar estaba vacío». Que aparezcan unas botas, suene una canción y salga una mascota).

miércoles, 1 de julio de 2026

EL PRECIO DE LA VERGÜENZA



En algún lugar sonó un silbato seguido de una clamorosa ovación. El partido había empezado. Los aplausos se repitieron a cada pitido, independientemente de que fuera por un corner, un fuera de juego o un penalti, y ya favoreciera a uno o a otro equipo. Con los tres silbidos que daban fin a la contienda, un público enfervorecido saltó al terreno de juego a sacar en hombros al árbitro, como si fuera el ganador del campeonato.

Ocurrió en un modesto campo de fútbol en Somalia, y el colegiado, Omar Abdulkadir Artan, reconocido como el mejor del continente, había sido expulsado del Mundial por los delirios esquizoides de un malhadado presidente.

Mientras tanto, en lujosos estadios de México, Estados Unidos y Canadá, 89 «compañeros» insolidarios de arbitraje ejercían su cometido como si nada hubiera pasado. Cien mil dólares, gastos y bonos aparte, no permiten remilgos.






(Propuesta de El Mundial también se escribe. Máximo 250 palabras, empezando por: En algún lugar sonó un silbato).