Preocupado por que sus gestas pudieran llegar a desvirtuarse con la transmisión oral, o incluso quedaran en el olvido con el paso del tiempo, el Faraón decidió inmortalizarlas dejándolas grabadas en granito. A tal fin, hizo llamar al Escriba Mayor del Reino, quien, bien provisto de mazos y escoplos, empezó a esculpir al dictado: Sol, espiga, espiga, búho, rey, ojo, ojo, serpiente…
(Relato finalista en el certamen convocado por la XIII Quedada Microrrelatista de Mérida. Tema inspirado en la frase «verba volant, scripta manent», las palabras vuelan, lo escrito permanece).
