miércoles, 22 de marzo de 2017

MIRANDO POR LA ESCOTILLA

ESPESOR

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Como dicen que se podía hacer antiguamente sin salir del planeta.



VIAJE CON NOSOTROS

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. A los quince segundos, el guía Gurruchaga la apremió:

–Vamos, señorita, ya es suficiente. Es el turno de felicidad para el siguiente turista.




(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer).

martes, 21 de marzo de 2017

CRUCERO BAJO CUERDA

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer, que no es poco. En el camarote contiguo, el padre de Teodoro se despertaba aliviado porque su hijo le había respetado durante toda la noche. La moto y el sidecar aguardaban en la cubierta de carga, al lado de los maceteros con los rizomas de los replantaos, y la tripulación, reunida en asamblea en el sollado de popa, se declaraba contingente y únicamente al capitán reconocía como necesario.


(Relato finalista semanal en el concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer).

sábado, 18 de marzo de 2017

MÉTODO CLÁSICO, RESULTADO TRADICIONAL

Para conseguir un buen relato –recuerdo que me dijo el profesor–, hay que seguir la estructura clásica de las obras de teatro, esto es, planteamiento, nudo y desenlace. Así que me pongo a ello. Planteamiento: escribir un buen microcuento, tan bueno que pueda destacar entre la gran cantidad de excelentes historias que cada semana concursan. Nudo: de qué demonios escribir, qué tema abordar que resulte original y merezca la consideración del jurado. Aun así, empiezo a juntar letras por ver si sale algo. Desenlace: el habitual de todas la semanas, el sábado mi nombre no se escucha por las ondas.



(Relato finalista en el concurso Wonderland, de Radio 4).

miércoles, 15 de marzo de 2017

EL MALVADO LUTHOR

GENÉTICA
«El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega cuando...». Dejó de leer, levantó la vista del cómic y miró al niño que ya dormía profundamente. Le arropó, le dio un beso y apagó la luz. Se preguntaba cuánto le duraría todavía a Javito su fascinación por la ficción mientras se dirigía a la videoconsola, dispuesto a abatir a más Necromorphs que la noche anterior.


CONJURO EFICAZ
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega, pero, como quedó demostrado, no hay mineral radiactivo que mantenga sus propiedades ante un «A mí me gusta el pipiribipipí» seguido de un «Asturias patria queridaaáaa», cantados a diez voces después de que Clark Kent dirigiera una escuadra de aguerridos guerreros con los calzoncillos por encima de los pantalones a los sones de «Paquito el Chocolatero».


NUEVOS SUPERHÉROES
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega en la que Clark Kent solía tomar unos vinos al terminar el trabajo. Y ahora sí, Superman acabó para siempre. Sin nadie que obstaculizara sus deseos de dominar el mundo, Luthor cambió de identidad y de imagen, se puso una corbata roja y hoy ocupa la presidencia de los Estados Unidos.


TORPEZAS Y MITOS
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega aprovechando que Clark Kent asistía a su terapia semanal en Alcohólicos Anónimos.


OTRO GALLO CANTARÍA
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega.

1.- Realice el análisis sintáctico y morfológico de la oración propuesta.

2.- Subraye los adjetivos que encuentre e indique dos sinónimos y un antónimo.

3.- Transforme la frase poniendo el verbo en subjuntivo.

4.- Deposite su respuesta a la salida, en el buzón del Departamento de Selección de diseñadores de videojuegos de Nintendo.


SOBRE GUSTOS
El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega, camuflada en una botella de bourbon. Mala suerte. Kent, en sus últimos trabajos en Doñana, había conocido el fino y la manzanilla.



(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega).

domingo, 12 de marzo de 2017

UN EMPUJÓN BRUTAL ME HA DERRIBADO

  Oteaba plácidamente el horizonte cuando, desde atrás, alguien me hace caer y doy de bruces en el suelo. El causante está caído también, sobre mí, y le pido explicaciones. Me dice que él ha sido igualmente empujado por la espalda y derribado. Observo una veintena larga de víctimas confundidas intentando recuperar la verticalidad. Decidido a dar con el responsable me dirijo al final y pregunto al que parece ser el promotor original de esta trampa colectiva. Me dice que sintió un manotazo duro, invisible y homicida que le impulsó contra el de delante. Nada más pude sonsacarle al seis doble.



(Trampantojo publicado en el blog ENTCerrona de Esta Noche Te Cuento).

martes, 7 de marzo de 2017

SOPLAR VELAS CON LOS OJOS CERRADOS

VIENTOS VARIABLES
Cerró los ojos y sopló las velas de la flota hasta llevarla a playas exuberantes de tierras frondosas. Fray Bartolomé de Olmedo dio gracias a Dios, la tripulación a Cortés y este a Eolo. Varias leguas más allá, el chamán maya, que hacía días que había augurado vientos desfavorables, no estaba para agradecer nada a nadie. Pero, bajo su máscara de colores, se adivinaba una leve sonrisa precursora de la venganza de Moctezuma.


EOLO INSUFICIENTE
Cerró los ojos y sopló las velas con toda su fuerza, tantas que el catamarán del navegante solitario sobrevoló primero mares, luego océanos y después continentes, para completar la vuelta al mundo más rápida, con diferencia, de la historia. Bueno, pues al llegar a casa, su Matilde volvió a decirle que la sopa debía estar ya fría.


SU PRIMERA GRAN RESPONSABILIDAD
Cerró los ojos y sopló las velas con fuerza. Imaginó expectantes a Lenita –que le había prometido un beso– y a papá –que llevaba entrenándole toda la semana–. Al abrirlos contempló, satisfecho, que su deseo se había cumplido: las cuatro estaban apagadas.



CUMPLEAÑOS PRESIDENCIAL
Cerró los ojos y sopló las velas. Y menos mal que las apagó todas porque no eran velas.



MONÓLOGO A DÚO
Cerró los ojos y sopló las velas que custodiaban el féretro, una tras otra, hasta apagarlas todas. El telón cayó y el público irrumpió en entusiasta ovación. La Herrera tuvo que acercarse varias veces al proscenio a saludar a los enfervorizados espectadores. Tanto duraba la aclamación que, quien hiciera de Mario, tuvo que salir del ataúd y agradecer también los aplausos.




(Relatos presentados al concurso Relatos en Cadena, de la SER. Frase de inicio obligada: Cerró los ojos y sopló las velas).